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Alberto Fernández visitará mañana una fábrica de baterías de litio en Berisso

Se trata de un recurso estratégico para las energías renovables con una gran importancia geopolítica. Los detalles

El litio se transformó en un insumo fundamental para la energía renovable en todo el mundo. Se calcula que dentro de unos pocos años los vehículos eléctricos, debido al compromiso de la mayoría de las naciones del planeta en la reducción de las emisiones de carbono, serán los que dominen el mercado. Hasta el año pasado Argentina era el cuarto productor mundial del carbonato de litio que se extrae de los salares ubicados en provincias como Catamarca, Salta y Jujuy. Que no solo sirve para las baterías de los autos sino también para artefactos de uso doméstico como computadoras, teléfonos celulares u otros que funcionan con electricidad.

Por eso este martes 16 de agosto al mediodía, al margen de los anuncios que lanzará esta semana el ministro de Economía Sergio Massa, el presidente Alberto Fernández estará en Berisso, en Y-TEC, la empresa de YPF que se dedica al desarrollo de tecnología, detallando los avances en la construcción de la fábrica de celdas y baterías de litio que estará ubicada en el Centro de Transferencia de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Lo acompañará el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus.

Está previsto que en diciembre esa planta, que se denominará UniLib, empiece a producir. El proyecto cuenta con la participación del ministerio de Ciencia y Tecnología, la UNLP e Y-TEC, con el aporte de científicos del CONICET. Con 1300 metros cuadrados de superficie, dará empleo a 50 personas en forma directa, contará con 70 equipos que permitirán fabricar anualmente 1000 baterías para almacenamiento estacionario de energías renovables o unas 50 para colectivos eléctricos.

Hasta el momento Argentina importa, o bien las partes y realiza aquí el ensamblado, o directamente el producto terminado, tanto de las celdas como de las baterías. Con este proyecto se pretenden tres objetivos.

El primero es “liderar el proceso de tecnologías de Litio en la región, con altos estándares tecnológicos, según las exigencias de la industria internacional más avanzada”.

El segundo “desarrollar la cadena de valor de litio, desagregando el paquete tecnológico de la fabricación de celdas e incorporando la mayor proporción de insumos y/o componentes locales en dicho proceso”. Y el tercero “acompañar el desarrollo de una industria de sistemas de almacenamiento, basada en baterías de Ion Litio”.

Una persona cargando concentrado de halita en el Salar del Hombre Muerto, una importante fuente de litio a unos 4.000 metros de altura, en el límite de las provincias argentinas de Catamarca y Salta.  REUTERS/Enrique MarcariánUna persona cargando concentrado de halita en el Salar del Hombre Muerto, una importante fuente de litio a unos 4.000 metros de altura, en el límite de las provincias argentinas de Catamarca y Salta. REUTERS/Enrique Marcarián

Tanto Argentina como Bolivia y Chile comparten una zona que se conoce como “el Triángulo del litio” y que posee el 50 por ciento de las reservas mundiales, según las estimaciones de especialistas en minería. Si bien Argentina tenía explotaciones de diferentes empresas extranjeras en los salares de Olaroz en Jujuy y en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, en los últimos meses hubo interés y firma de convenios por unos 20 proyectos más.

En junio, por ejemplo, la firma de origen chino Ganfeng Lithium comenzó con la construcción de la planta de su proyecto Mariana, ubicado en el Salar de Llullaillaco, en la Puna salteña y que tendrá una inversión cercana a los 600 millones de dólares, hecho que fue resaltado por el gobernador de esa provincia, Gustavo Sáenz.

De acuerdo a la reforma constitucional que se hizo en 1994 los recursos naturales en Argentina dependen directamente de cada provincia. Una diferencia sustancial con Bolivia, donde a pesar de que este tipo de explotaciones todavía no avanzaron lo suficiente, los recursos están nacionalizados. En este mismo sentido parece ir Chile, desde la asunción de Gabriel Boric como primer mandatario. Por eso habrá que articular regionalmente.

Alberto Fernández sabe que todos los movimientos sobre la explotación de este recurso estratégico deberá contar con el aval de los países vecinos. Tanto en la reciente Cumbre de las Américas que se hizo en Los Angeles, Estados Unidos, como en la asunción de Gustavo Petro como el nuevo presidente de Colombia, en Bogotá, se reunió con autoridades chilenas y bolivianas para abordar la cuestión.

“El desarrollo conjunto del litio nos permite otorgar valor agregado a las exportaciones y promover la capacitación de técnicos y científicos. La Argentina, Bolivia y Chile forman el #TriánguloDelLitio, zona fundamental para nuestro desarrollo por la que seguiremos trabajando”, escribió el Presidente en su cuenta de Twitter el 7 de agosto tras su encuentro con su par de Bolivia, Luis Arce.

Detrás del litio también subyace una disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. A mediados de julio, en un evento en Miami, la generala Laura Richardson, a cargo del Comando Sur, el área del ejército de Estados Unidos que se encarga de América Latina, acusó a Rusia y China de “socavar las democracias” en el continente y explicó que América Latina es una zona rica en recursos, con minerales raros”, y destacó que el “triángulo del litio” (que ocupa territorios de Argentina, Bolivia y Chile) se encuentra en la región.

Richardson señaló, además, que la inversión de China en la región superó los 50 mil millones de dólares, y que 21 de los 31 países firmaron la iniciativa de la Franja y la Ruta, que involucra al gobierno chino en el desarrollo de infraestructura local. Afirmó después que “los chinos está jugando al ajedrez, mientras los rusos juegan a las damas”.

Para la jefa del Comando Sur, ambos países están en América Latina para “socavar a Estados Unidos y las democracias locales”.

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