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Horror en Brasil: acribillaron a un futbolista

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El jugador del Corinthians de fútbol sala Douglas Nunes da Silva, hermano del exjugador del Inter Movistar y del Santiago Futsal Betao, fue asesinado este domingo tras ser tiroteado a la salida de un local de Erechim (Brasil) horas después de jugar las semifinales de la Copa de Brasil, ha confirmado el club brasileño.

“El Sport Club Corinthians Paulista llora la muerte de Douglas Nunes, del equipo de fútbol sala del club, durante las primeras horas del domingo. Fuerza a familiares y amigos en este momento difícil”, señala el Corinthians en un comunicado oficial.

Según revela el periódico brasileño O Globo, el pívot de 27 años, que horas antes había participado en la semifinal copera perdida ante el Atlântico, recibió varios disparos de alguien que se encontraba dentro de un vehículo cuando salía de un club nocturno. Según testigos presenciales, Douglas Nunes y otros jugadores estuvieron involucrados en una fuerte discusión dentro del local.

Los servicios de emergencia se trasladaron al lugar de los hechos, pero no pudieron hacer nada por salvar la vida del deportista, el único que ha recibido disparos. El asesino se encuentra en paradero desconocido y está siendo buscado por la policía. Además, la Confederación Brasileña de Fútbol Sala (CBFS) ha suspendido la final de la Copa entre Atlântico y Carlos Barbosa.

Douglas, que llegó a ser internacional brasileño, era hermano de otro clásico de la ‘canarinha’ como Adalberto Nunesda Silva ‘Betao’, exjugador del Santiago Futsal (2004-08) y del Inter Movistar (2008-13).

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El Amazonas devorado por los incendios, en imágenes

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El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016

  • “Nuestra casa está en llamas. Literalmente. La selva amazónica —los pulmones que producen el 20% del oxígeno de nuestro planeta— está en llamas. Es una crisis internacional”, proclamó el jueves el presidente francés, Emmanuel Macron, en su cuenta de Twitter. Algunos expertos consultados son más cautos. En la imagen, vista del incendio cerca de Porto Velho (Brasil), el viernes 23 de agosto.
    1“Nuestra casa está en llamas. Literalmente. La selva amazónica —los pulmones que producen el 20% del oxígeno de nuestro planeta— está en llamas. Es una crisis internacional”, proclamó el jueves el presidente francés, Emmanuel Macron, en su cuenta de Twitter. Algunos expertos consultados son más cautos. En la imagen, vista del incendio cerca de Porto Velho (Brasil), el viernes 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO AP
  • “Lo que muestran nuestros datos es que hubo una intensidad diaria de incendios por encima de la media en algunas partes de la Amazonia durante las dos primeras semanas de agosto”, señala Mark Parrington, de Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra. “Pero, en general, las emisiones totales [de CO2 generado por los incendios] estimadas para agosto han estado dentro de los límites normales: más altas que en los últimos seis o siete años, pero más bajas que a principios de la década de 2000”, subraya. En la imagen, las llamas queman una zona de la selva amazónica cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    2“Lo que muestran nuestros datos es que hubo una intensidad diaria de incendios por encima de la media en algunas partes de la Amazonia durante las dos primeras semanas de agosto”, señala Mark Parrington, de Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra. “Pero, en general, las emisiones totales [de CO2 generado por los incendios] estimadas para agosto han estado dentro de los límites normales: más altas que en los últimos seis o siete años, pero más bajas que a principios de la década de 2000”, subraya. En la imagen, las llamas queman una zona de la selva amazónica cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.UESLEI MARCELINO REUTERS
  • El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016. “El número de incendios ha aumentado con respecto a los últimos años y está cerca del promedio a largo plazo”, explica Alberto Setzer, investigador del INPE. En la imagen, columnas de humo en un tramo de fuego de dos kilómetros a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    3El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016. “El número de incendios ha aumentado con respecto a los últimos años y está cerca del promedio a largo plazo”, explica Alberto Setzer, investigador del INPE. En la imagen, columnas de humo en un tramo de fuego de dos kilómetros a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.CARL DE SOUZA AFP
  • La NASA también es cautelosa. "No es inusual ver incendios en Brasil en esta época del año, debido a las altas temperaturas y a la baja humedad. El tiempo dirá si este año es un récord o simplemente está dentro de los límites normales", tranquiliza la agencia espacial estadounidense en su web. En la imagen, una casa rodeada de tierra arrasada por los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    4La NASA también es cautelosa. “No es inusual ver incendios en Brasil en esta época del año, debido a las altas temperaturas y a la baja humedad. El tiempo dirá si este año es un récord o simplemente está dentro de los límites normales”, tranquiliza la agencia espacial estadounidense en su web. En la imagen, una casa rodeada de tierra arrasada por los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO REUTERS
  • La NASA recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son rarísimos el resto del año, pero su número aumenta a partir de julio, durante la estación seca, cuando muchas personas utilizan el fuego para mantener sus cultivos o para despejar la tierra para pastos u otros fines. Los incendios suelen alcanzar su pico en septiembre y desaparecen en noviembre. En la imagen, columnas de humo de uno de los incendios cercanos a Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    5La NASA recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son rarísimos el resto del año, pero su número aumenta a partir de julio, durante la estación seca, cuando muchas personas utilizan el fuego para mantener sus cultivos o para despejar la tierra para pastos u otros fines. Los incendios suelen alcanzar su pico en septiembre y desaparecen en noviembre. En la imagen, columnas de humo de uno de los incendios cercanos a Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO AP
  • “Es cierto que el bosque amazónico sufre incendios regularmente, pero de ninguna manera esto significa que sea normal. La Amazonia no evolucionó con incendios frecuentes. Los fuegos recurrentes no son un elemento natural en la dinámica de la selva tropical, como sí lo son en otros entornos, como El Cerrado [una región de sabana ubicada principalmente en Brasil]”, advierte la bióloga brasileña Manoela Machado. En la imagen, uno de los incedios del municipio brasileño de Nova Santa Helena debora un granja, el 23 de agosto.
    6“Es cierto que el bosque amazónico sufre incendios regularmente, pero de ninguna manera esto significa que sea normal. La Amazonia no evolucionó con incendios frecuentes. Los fuegos recurrentes no son un elemento natural en la dinámica de la selva tropical, como sí lo son en otros entornos, como El Cerrado [una región de sabana ubicada principalmente en Brasil]”, advierte la bióloga brasileña Manoela Machado. En la imagen, uno de los incedios del municipio brasileño de Nova Santa Helena debora un granja, el 23 de agosto.LEO CORREA AP
  • “La Amazonia arde durante las sequías, pero no por las sequías. Se quema porque hay una demanda de pastos y tierras de cultivo, y el Gobierno actual [presidido por Jair Bolsonaro] no solo no incluye el desarrollo sostenible en sus planes, sino que alienta la deforestación y restringe las acciones sistémicas contra ella”, lamenta Machado, investigadora de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) que estudia los impactos de las actividades humanas en las selvas tropicales. En la imagen, vista aérea de una zona de selva virgen junto a otro quemado recientemente cerca de Porto Velho, el 23 de agosto.
    7“La Amazonia arde durante las sequías, pero no por las sequías. Se quema porque hay una demanda de pastos y tierras de cultivo, y el Gobierno actual [presidido por Jair Bolsonaro] no solo no incluye el desarrollo sostenible en sus planes, sino que alienta la deforestación y restringe las acciones sistémicas contra ella”, lamenta Machado, investigadora de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) que estudia los impactos de las actividades humanas en las selvas tropicales. En la imagen, vista aérea de una zona de selva virgen junto a otro quemado recientemente cerca de Porto Velho, el 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO AP
  • “Creo que este año, hasta ahora, es normal en promedio, aunque la gravedad de los incendios varía por regiones. La diferencia es que este año los medios de comunicación se han hecho eco de la quema de la Amazonia, lo cual es genial”, opina el ecólogo David Edwards, jefe del mismo laboratorio de la Universidad de Sheffield. En la imagen, troncos ardiendo en una zona de llamas de la selva amazónica, cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    8“Creo que este año, hasta ahora, es normal en promedio, aunque la gravedad de los incendios varía por regiones. La diferencia es que este año los medios de comunicación se han hecho eco de la quema de la Amazonia, lo cual es genial”, opina el ecólogo David Edwards, jefe del mismo laboratorio de la Universidad de Sheffield. En la imagen, troncos ardiendo en una zona de llamas de la selva amazónica, cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.UESLEI MARCELINO REUTERS
  • El investigador David Edawards recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son especialmente graves cuando ocurre El Niño, un fenómeno meteorológico natural y cíclico, vinculado a un incremento de las temperaturas en la parte oriental del Pacífico tropical. Los 70.625 focos registrados en 2016 coincidieron con un evento de El Niño potente. Este año, sin embargo, el fenómeno es débil y, pese a ello, se han detectado más incendios. En la imagen, vista aéra de la defoerestación provocada por los incendios a 65 km de Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto.
    9El investigador David Edawards recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son especialmente graves cuando ocurre El Niño, un fenómeno meteorológico natural y cíclico, vinculado a un incremento de las temperaturas en la parte oriental del Pacífico tropical. Los 70.625 focos registrados en 2016 coincidieron con un evento de El Niño potente. Este año, sin embargo, el fenómeno es débil y, pese a ello, se han detectado más incendios. En la imagen, vista aéra de la defoerestación provocada por los incendios a 65 km de Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto.CARL DE SOUZA AFP
  • La selva amazónica alberga el 10% de todas las especies conocidas de animales y plantas y almacena 100.000 millones de toneladas de carbono, una cantidad 10 veces superior a la emitida cada año por el uso de combustibles fósiles, según los cálculos de la Universidad del Estado de Oregon (EE UU). Edwards advierte de que es una pescadilla que se muerde la cola. En la imagen, árboles calzinados de la selva amazónica en Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto
    10La selva amazónica alberga el 10% de todas las especies conocidas de animales y plantas y almacena 100.000 millones de toneladas de carbono, una cantidad 10 veces superior a la emitida cada año por el uso de combustibles fósiles, según los cálculos de la Universidad del Estado de Oregon (EE UU). Edwards advierte de que es una pescadilla que se muerde la cola. En la imagen, árboles calzinados de la selva amazónica en Porto Velho (Brazil), el 23 de agostoUESLEI MARCELINO REUTERS
  • “El problema es que los bosques incendiados pierden carbono a medida que los árboles quemados van muriendo lentamente, lo que provoca un mayor cambio climático y una mayor pérdida de la biodiversidad”, apunta el ecólogo David Edwards. En la imagen, camiones circulan junto a un campo quemado del municipio de Nova Santa Helena (Brasil), el 23 de agosto.
    11“El problema es que los bosques incendiados pierden carbono a medida que los árboles quemados van muriendo lentamente, lo que provoca un mayor cambio climático y una mayor pérdida de la biodiversidad”, apunta el ecólogo David Edwards. En la imagen, camiones circulan junto a un campo quemado del municipio de Nova Santa Helena (Brasil), el 23 de agosto.LEO CORREA AP
  • La progresiva 'sabanización' de la selva es una amenaza real, según alertó en 2016 un equipo de científicos brasileños encabezado por el climatólogo Carlos Nobre, de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. En la imagen, vista aérea de un exuberante bosque junto a un campo de árboles carbonizados ceca del municipio de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    12La progresiva ‘sabanización’ de la selva es una amenaza real, según alertó en 2016 un equipo de científicos brasileños encabezado por el climatólogo Carlos Nobre, de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. En la imagen, vista aérea de un exuberante bosque junto a un campo de árboles carbonizados ceca del municipio de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO AP
  • El neerlandés Pepijn Veefkind dirige el instrumento Tropomi, un sensor a bordo del satélite europeo Sentinel-5P que es capaz de identificar puntos calientes de gases contaminantes en la atmósfera. “Es cierto que los incendios a gran escala en la región amazónica ocurren todos los años. Aunque las condiciones meteorológicas puedan desempeñar un papel, hay que recalcar que la mayoría de estos focos están provocados por el ser humano”, señala. En la imagen, vista aérea de uno de los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    13El neerlandés Pepijn Veefkind dirige el instrumento Tropomi, un sensor a bordo del satélite europeo Sentinel-5P que es capaz de identificar puntos calientes de gases contaminantes en la atmósfera. “Es cierto que los incendios a gran escala en la región amazónica ocurren todos los años. Aunque las condiciones meteorológicas puedan desempeñar un papel, hay que recalcar que la mayoría de estos focos están provocados por el ser humano”, señala. En la imagen, vista aérea de uno de los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.VICTOR R. CAIVANO REUTERS
  • Vista aérea de un terreno deforestado en la selva amazónica próximo a los incendios, a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 24 de agosto.
    14Vista aérea de un terreno deforestado en la selva amazónica próximo a los incendios, a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 24 de agosto.CARL DE SOUZA AFP

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La Amazonia sin ley de Bolsonaro

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Los incendios son habituales en esta época en la selva, pero la flexibilización de los controles ambientales con la llegada del actual Gobierno ha acelerado la pérdida de vegetación

Los 12 millones de habitantes de São Paulo siempre han convivido con el mal tiempo. Pero el pasado lunes las nubes oscurecieron el cielo y se hizo de noche a las tres de la tarde. Poco después, los paulistas se enteraron de que, además de la lluvia, había humo. Lo suficiente para generar un efecto óptico que dejaba el cielo casi negro. Humo de la Amazonia, de los incendios que se extienden por áreas selváticas de cinco Estados brasileños y que, según los expertos y ambientalistas, son el resultado de una deforestación que se acelera bajo el Gobierno de Jair Bolsonaro. El presidente ha flexibilizado los controles ambientales, como había prometido, y sopesa permitir la extracción minera en tierras indígenas. Mientras, varios miembros de su Gabinete, como el ministro de Exteriores, Ernesto Araujo, cuestionan el calentamiento global.

A 3.000 kilómetros hacia el norte, en Rondônia, el territorio indígena de los Uru-Eu-Wau-Wau arde. “Lo estamos denunciando desde enero”, cuenta Ivaneide Bandeira, de la ONG Kanindé Asociación de Defensa Etnoambiental. El humo que sale de la reserva indígena, en teoría protegida por el Gobierno federal, viaja 400 kilómetros y llega con fuerza a Porto Velho, capital de Rondônia, donde vive la activista. En imágenes difundidas en las redes sociales se ve una espesa niebla, que hace que apenas se pueda respirar. Los centros de salud están abarrotados. “En mi barrio la sensación es de que el mundo se está cayendo sobre nosotros“, cuenta por teléfono.

Los incendios son habituales en esta época de sequía en la región y no siempre son ilegales. No obstante, los datos indican que las autoridades han perdido el control sobre la situación y que el país vive la mayor oleada de incendios de los últimos cinco años, según el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Entre el 1 de enero y el 22 de agosto se han registrado 76.720 focos de incendio, un 85% más que en el mismo periodo de 2018. Los satélites muestran que más del 80% del territorio devorado por las llamas está en la Amazonia.

Los mismos satélites que utiliza el INPE indicaron que la deforestación aumentó un 34% en mayo, un 88% en junio y un 212% en julio con respecto a esos mismos meses de 2018. Bolsonaro criticó a la institución y sus números en un encuentro con corresponsales. El físico Ricardo Galvão, que dirigía el INPE, contradijo públicamente al presidente y fue destituido. Desde entonces la Amazonia está en el punto de mira internacional.

“Brasil era un villano ambiental. Pero desde que empezamos a reducir la deforestación nos convertimos en líderes en la agenda ambiental global. Ahora volvimos a una situación incluso peor a la que teníamos en la década de los ochenta”, argumenta la exministra y excandidata presidencial Marina Silva. Ahora prepara con otros exministros y miembros de la sociedad civil una carta al Congreso brasileño pidiendo que se suspendan los proyectos que reducen las normas ambientales. También quieren crear una comisión para debatir políticas públicas que hagan frente a la crisis ambiental. “Desafortunadamente, lo que está pasando se debe a las políticas desastrosas e irresponsables del Gobierno de Bolsonaro, que no tiene la competencia para gestionar esta situación”, afirma.

“No todos los incendios están relacionados con la deforestación, pero los satélites indican un aumento sustancial de los fuegos. Son consecuencia básicamente de las políticas del nuevo Gobierno, que incentiva la ocupación ilegal de tierras en la Amazonia y, como consecuencia, los incendios ilegales”, explica Paulo Artaxo, profesor de Física de la Universidad de São Paulo (USP).

El experto, que formó parte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas, explica que todavía hace falta hacer una comparación más detallada entre las áreas deforestadas y las destruidas por el fuego. Pero los expertos dan por hecho que el aumento de los dos fenómenos está relacionado.

Una investigación de la web InfoAmazonia con datos públicos indica que, entre los 10 municipios con más incendios, siete están entre los que también más sufrieron con una deforestación anterior. Un informe del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM) llega a la misma conclusión.

Las principales instituciones del Ministerio del Medio Ambiente son el Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables), responsable de la fiscalización y preservación de áreas naturales, y el ICMBio (Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad), organismo responsable de la creación de áreas de conservación. Bolsonaro ha puesto en marcha una serie de cambios que restan competencias a esos organismos que, según denuncian ambientalistas y un inédito frente de ocho exministros, están desmantelando la política ambiental brasileña. “Siempre ha habido deforestación, pero ahora la promueve el ministro, que desmanteló la gobernanza ambiental”, explica la excandidata Silva.

Recortes del presupuesto

Los recortes presupuestarios también han hecho mella. La prevención y el control de incendios han perdido un 38,4% de su presupuesto; la partida para la concesión de licencias ambientales es un 42% menor; y la agenda climática, un 95%. “Cerca de Porto Velho veo a bomberos controlando los incendios. Pero los organismos no llevan los medios suficientes para frenar la invasión del territorio indígena”, explica la activista Ivaneide Bandeira.

Parte de los focos se producen en áreas privadas que se expanden hacia la reserva natural que todas las propiedades están obligadas a mantener. Otra parte se produce en áreas públicas protegidas y en territorios indígenas protegidos que siempre han estado amenazados por invasores, madereros y granjeros que quieren arrendar la tierra fuera de la ley. Hay áreas ricas en minerales como oro y árboles centenarios en riesgo de extinción. Y, sobre todo, un espacio enorme que puede convertirse en pasto para el ganado. En todos esos casos hace falta abrir el terreno. Y siempre se hace con fuego.

Ivar Busatto es coordinador de la ONG Operación Amazonia Nativa en Mato Grosso, uno de los territorios que más sufren con la sequía —no llueve desde hace 90 días— y que fueron golpeados por los incendios. Su organización ha contabilizado 24 focos en nueve comunidades indígenas. “Vivo aquí desde hace 48 años y siempre ha habido fuego”, explica.

Su región vive del negocio agrícola y produce parte de la soja, del maíz y del algodón que Brasil exporta. La vegetación nativa ya no existe. El fuego sirve para limpiar los campos o para que los granjeros se expandan, legal o ilegalmente hacia territorios protegidos. La sequía es severa, con previsión de lluvia solo a partir de finales de septiembre. En ese período está prohibido por ley utilizar el fuego para cualquier actividad.

La comunidad internacional ha empezado a movilizarse. La Francia de Emmanuel Macron ha amenazado con romper el acuerdo entre Mercosur y la UE después de un duro mensaje del mandatario francés en Twitter reclamando una solución y llevando el debate sobre la Amazonia al G7. “En mi gestión nadie decía que la Amazonia estaba fuera de control. Cuando hay gobernanza interior, no tienes que preocuparte por las críticas de otros países”, apunta Silva.

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El fuego en el Amazonas podría afectar el abastecimiento del agua hasta la cuenca del Plata

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La estimación de pérdidas por los incendios forestales que azotan amplias zonas de la Amazonía brasileña y de Bolivia quitan el aliento. El fuego afecta a 40.000 especies de animales y plantas, 350 comunidades indígenas, 2.500 variedades de peces. También rompe el ciclo natural del agua y las precipitaciones y amenaza con sequías en los ríos de la cuenca amazónica y la cuenca del Plata.

Así lo indicaron expertos consultados por Infobae que mostraron preocupación por el panorama que hoy muestra una amplia región de América latina. “Lo que sucede en Brasil nos está pasando a todos. Ya afecta también a Bolivia, a Perú y a Paraguay. También al Chaco americano. Porque los incendios afectan a la foresta que tiene la función de la regulación del ciclo que tiene que ver con la dependencia que tenemos todas las especies vivas: el oxígeno y del agua”, explica Carolina Gil, directora del Programa Colombia Amazon Conservation Team.

La experta explica que el vapor de agua que evapora el monte amazónico es exportado hacia la cordillera de los Andes y vuelve a bajar por el pie del monte hasta el Río de la Plata.

“Los glaciares en general y los ecosistemas de páramo se nutren de esas aguas amazónicas y ya están desapareciendo debido al calentamiento de la atmósfera; si se le quita otra fuente de humedad se acelera el descongelamiento y se altera el ciclo de agua completamente. Ciudades grandes como San Pablo, Buenos Aires y Bogotá y, en general, la población va a sufrir la escasez de agua además de la implicación que tiene en la disminución del caudal de los ríos”, agrega Gil.

Las imágenes satelitales y las cifras oficiales son contundentes: según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, el número de incendios forestales en ese país ha crecido un 70% desde enero de 2019 con respecto al mismo período del año pasado. En total, Brasil registró 66.900 puntos de fuego, la tasa más alta desde 2013, cuando se comenzaron a hacer estimaciones.

Según el INPE, la Amazonía fue el bioma más afectado, con el 51,9% de los casos, seguido por el Cerrado, con el 30,7%. En cifras absolutas, el estado de Mato Grosso es el más afectado, con 13.100 casos de incendios forestales, seguido de Pará, con 7.900.

Aunque el invierno es la época más favorable del año para la propagación del fuego en Brasil debido a su clima más seco, en el caso del Amazonas, no existe ningún proceso natural que pueda causar incendios forestales, como ocurre en el Cerrado. Eso significa que todos los brotes de incendios allí serían causados por la acción humana, principalmente para “limpiar” la tierra después de la deforestación y prepararla para la agricultura.

Manuel Jaramillo, director ejecutivo de Vida Silvestre Argentina, indica: “La región amazónica ocupa ocho países y esto lo hace más diverso no sólo en términos de biodiversidad sino también cultural. Para tener una idea, esta superficie aloja 34 millones de habitantes, algunos concentrados en las grandes ciudades y otros, muy dispersos, como las comunidades indígenas que habitan allí”.

“El Amazonas nos aporta entre el 17% y el 21% del agua dulce al planeta. Como para tomar dimensión hay que tratar de imaginar que 225.000 m3 de agua dulce por segundo que ingresan al Océano Atlántico desde esa cuenca”, detalla el experto argentino.

(Reuters)

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Ríos voladores

El fuego hoy corta ese ciclo virtuoso y lo que se conoce como los ríos voladores. ¿De qué se trata? “Los árboles con el proceso de evapotranspiración emiten vapor de agua en la atmósfera. Multipliquemos cada árbol por los 6,7 millones de km2 de bosque que generan ese vapor de agua, de allí el concepto de ríos volantes o voladores. El fuego rompe esas bombas de agua y expone el suelo directo a la gota de lluvia, que en esa zona son muy abundantes. Se pierde agua, se pierde suelo y se genera un ambiente distinto para las especies. Es una dinámica muy compleja”, apunta Jaramillo sin olvidar que el bosque almacena el 10% del carbono del planeta.

La situación es dramática en algunos estados brasileños. En Rondônia, los vuelos tuvieron que ser desviados debido al denso humo que se concentraba en la región debido a los incendios en la Amazonía. En Amazonas, el gobierno del estado declaró una situación de emergencia debido a los incendios forestales; este año, el estado registró un aumento del 335% en el número de incendios.

Los efectos de los incendios en la Amazonía no se limitan a la región boscosa. La columna de humo avanzaba hacia el continente sudamericano, también alimentada por los incendios forestales en Bolivia y Paraguay, llegando a partes del sur de Brasil, el norte de Argentina y Uruguay.

En Bolivia, por caso, el ministro boliviano de Medioambiente y Agua, Carlos Ortuño informó a distintos medios de comunicación que ya trabaja en conjunto con Paraguay para intentar frenar los focos.

(Reuters)

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La superficie afectada por incendios en el departamento boliviano de Santa Cruz alcanza las 654.000 hectáreas, mientras que los focos en Paraguay, en la frontera con Bolivia, no han sido todavía cuantificados. “Hemos estado en contacto con nuestros pares de la república de Paraguay, tenemos un compromiso de trabajo conjunto de los dos países, tanto en el territorio boliviano como en el territorio paraguayo”, dijo Ortuño en rueda de prensa, en Santa Cruz.

El funcionario agregó que por el momento autoridades de ambos países están “en plena implementación de las medidas” de contingencia, que no citó, informa el diario El Deber.

Por otra parte, el titular de Defensa Nacional de Bolivia, Javier Zabaleta, dijo que la llegada del avión cisterna SuperTanker, prevista inicialmente para hoy, fue diferida para mañana.

La aeronave “empezará a trabajar sobre (los poblados de) Charagua y Puerto Busch. Son alrededor de 40 km2 donde el fuego está ardiendo de forma incontrolable, creemos que con el avión Supertanker podremos extinguir esos focos de calor”, sostuvo Zabaleta.

Jaramillo explicó que la magnitud de estos fuegos no se resuelve con aviones hidrantes. “Los aviones pueden servir para atacar focos puntuales o enfriar zonas donde haya poblados en riesgo, pero dada la magnitud de los incendios no hay poder humano que con agua pueda detenerlos. Se trabaja con estrategias de cortafuegos con brigadas especializadas. Lamentablemente, no hay información oficial al respecto”, indicó.

Una agrupación de pueblos indígenas, los más afectados por esta catástrofe, redactaron un comunicado en el que acusan directamente a los presidentes de Brasil, Jair Bolsonaro y de Bolivia, Evo Morales, responsables por los incendios.

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